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Fuente: El Periodico
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Jorge de León Duque, hijo de Ramiro de León Carpio, quien sucedió en 1989 a Gonzalo Méndez de La Riva -primer Magistrado de Conciencia del país-, busca dirigir la institución del Procurador de los Derechos Humanos (PDH). La Comisión Legislativa le otorgó una calificación de 1 mil 006 puntos sobre 1 mil 400, y con ello ocupó el octavo lugar de 20. En el séptimo estaba Nery Rodenas y en el noveno, Sergio Morales, el actual PDH que falló en su intento de buscar la reelección por segunda vez. ¿De ser electo para el cargo qué acciones pondría en marcha en la institución? Mi plan de trabajo se fundamenta en cuatro ejes. El PDH debe dar seguimiento a todos los casos y no solo al delincuente que tiene derechos, porque a veces se olvida a la víctima, quien además debe recibir apoyo psicológico. Hay que trabajar para prevenir violaciones a las garantías individuales y para ello se requiere alianzas con el sector público y privado. Ese es el giro que hay que darle a la institución. No debe verse como el enemigo que confronta sino como el que vela porque se cumplan los derechos de segunda generación (económicos, sociales, culturales, trabajo, vivienda, salud y educación). Los otros dos ejes de trabajo, ¿qué incluyen? Crear nuevas defensorías. La del Transporte Público, la de Salud y la del Consumidor, y descentralizar las actividades de la institución. Fortalecer las auxiliaturas departamentales para convertirlas en centro especializados de mediación. Como ejes transversales incluí el uso transparente de los recursos y la probidad, así como la promoción permanente de los derechos humanos en Guatemala. ¿Qué pasará con el personal que trabaja hoy con el PDH? Vamos a efectuar un diagnóstico serio y seguro y establecer perfiles para los cargos. También las obligaciones y los salarios, incluido el del Procurador. No puede ser que gane Q100 mil cuando hay gente que muere de hambre. Debe ser equivalente al de un magistrado que es de Q35 mil a Q40 mil al mes. ¿Tuvo acceso al informe que rindió la CICIG sobre esta elección? Sí. Estoy satisfecho de la manera como me mencionan y que no estoy sujeto a investigación. Este organismo internacional señala como inconveniente a su candidatura la incompatibilidad de funciones, ¿qué opina? La ley establece que dos situaciones no pueden subsistir en el mismo lugar. El cargo de Procurador es incompatible con otros cargos públicos, otros empleos o actividades políticas. En ese caso hay que buscar un desempleado para que ocupe el puesto. Esto es igual como cuando Alejandro Maldonado fue electo magistrado de la Corte de Constitucionalidad y renunció a la diputación. Desde antes de asumir como legislador dejé de ser secretario de actas del comité ejecutivo de Creo. Lo que vale es la independencia ética y e no me dejo manipular por miembros de mi partido o de otros grupos. Algunos cuestionaron que fuera incluido en la terna cuando había mejores puntuaciones que la suya, ¿cómo lo explica? El tema de la calificación lo han confundido y algunos dicen: “como lo escogieron si era el octavo”. Cuatro diputados me calificaron con cero la idoneidad y ética, lo cual me redujo el promedio pero a la hora de votar sí era una persona honorable, los 14 votaron a favor. Eso al final influyó y por eso me integraron en la terna. ¿Cómo se describe? Soy una persona práctica con conciencia social con formación jesuita. Me toca la injusticia y la pobreza. Soy positivo, me gusta cumplir las metas que me trazo y decir las cosas como son. Me apasiona la docencia, sueño con una Guatemala distinta, poder incidir y devolver un poco lo que la vida me ha dado.